Entrena la Motivación, entrena con Motivación

Estoy convencido de que desearías que la actividad física formara parte de tu vida y que tu relación con ella fuera idílica, una bonita historia de amor.
Pero aparece la desgana, la apatía, el desánimo, … Necesitas motivación!
La palabra motivación proviene del latín motivus o motus que significa «causa del movimiento».
Una de la preguntas más transcendentales que nos solemos hacer es «¿qué es lo que me mueve?. Y no en el aspecto físico, así que la pregunta se podría plantear mejor como «¿por qué hago lo que hago?
La motivación es ese impulso que nos hace llevar a cabo una acción para satisfacer una necesidad.
Y cuando llevas a cabo una acción por necesidad es porque quieres hacerla, no porque te apetezca…APETECER NO ES QUERER.
Si buscas motivación para llevar a cabo la práctica del deporte, necesitas conocer la necesidad de llevarlo a cabo. Tienes que QUERER hacerlo.
Y esa necesidad es un PROPÓSITO, un «para qué».
Sin motivo no hay motivación.
Así que tienes que buscar esa necesidad, ese motivo, ese PROPÓSITO.
Encuentra tu propósito
Si decides hacer ejercicio físico por pensar que es “bueno” o porque se supone que debes hacerlo es un error. No sabes por qué lo estás haciendo, así que eso no generarás motivación.
Si entrenas tiene que ser por un motivo concreto como estar más saludable, eliminar tu dolor lumbar, bajar de peso, ganar masa muscular, sentirte emocionalmente mejor, socializar, …. la lista puede ser infinita.
Ahora bien, ese motivo o motivos pueden dar lugar a 2 tipos de motivación:
Motivación externa: Es aquella que se basa en lo que opinan, quieren o lo que creo es más importante para los demás. Por ejemplo, bajar de peso para que el día de mi boda pueda lucir traje ante los invitados.

Motivación interna: Aquella que parte de lo que es más importante para TI. Su origen es más profundo y requiere una autoindagación, difícil de plantearla durante la marabunta de tu rutina en piloto automático. Tener como propósito estar en forma entrenando para dar ejemplo a tus hijos y poder disfrutar de ellos a cualquier edad de forma activa, podría dar origen a una motivación de este tipo.
La principal diferencia entre cada una de ellas es la duración.
La motivación externa es efímera, mientras que la interna la puedes mantener mucho más en el tiempo.
Así que será mucho más efectivo utilizar siempre la motivación interna.
¿Y cómo saber qué motivación interna utilizar?
QUERER Y APETECER
Aun sabiendo todo esto y conociendo la diferencia entre el “QUERER” y el “APETECER”, es muy probable que sigas cuestionando por qué no te apetece hacer ejercicio físico y puede que la respuesta esté escrita en tus genes. Pero no te alarmes, que lo está en los tuyos y en los de cualquier ser humano.
Es un motivo biológico… el PRINCIPIO DE EFICIENCIA ENERGÉTICA, que traducido viene siendo que tu cuerpo está diseñado para consumir energía (moverse, hacer actividad física) sólo en caso de que sea necesario.
Y esas necesidades son la SUPERVIVENCIA, la DIVERSIÓN y la SOCIALIZACIÓN.
Nuestras necesidades ancestrales siguen ligadas a nuestra necesidad de movimiento.
Pero en nuestro entorno moderno no necesitamos subir a un cocotero para alimentarnos, jugar a la rayuela para divertirnos o caminar varios kilómetros hasta llegar a casa de un amigo que llevas tiempo sin saber de él.
Un servicio de comidas a domicilio, un videojuego o un teléfono móvil te ayudan a cubrir esas necesidades sin necesidad de moverte.
Tu cuerpo vive en una constante contradicción, ya que está diseñado para moverse y espera ese movimiento, pero el motivo biológico de necesidad lo tiene cubierto.
Sabiendo esto, no esperes a que te APETEZCA hacer actividad física, sino que tienes que crear esa necesidad que te genere el QUERER hacerla.
No necesitas subir a un árbol a recoger un fruto o salir corriendo de un depredador, es decir, la necesidad biológica de supervivencia la tienes asegurada sin hacer actividad física.
Pero sí puedes reforzar ese propósito, esa necesidad, ese querer practicar ejercicio físico generado de una motivación interna con las otras dos necesidades biológicas… DIVERTIRTE Y SOCIALIZAR.
Así que puedes añadir a tu experiencia deportiva la diversión y las relaciones sociales, y junto con tu PROPÓSITO generado de una motivación interna, el cóctel dará como resultado una motivación a prueba de bombas.

AUTOCONCEPTO
Si todavía te quedan dudas de si serías capaz de que tu matrimonio con la actividad física perdurara por siempre bajo la alianza de la motivación, aquí te dejo otro enfoque para termines por convencerte. ¿Preparado?
Tus actos están guiados (MOTIVADOS) por lo que sientes, piensas y crees.
Pues pregúntate qué sientes, piensas y crees sobre ti mismo…qué AUTOCONCEPTO tienes de ti.
El autoconcepto es la imagen que nos hemos creado de nosotros mismos. Exacto, que la hemos creado.
En qué lugar te hayas criado, quién te ha educado, con quién te has relacionado o situaciones que te hayan sucedido y cómo las has vivido/sentido marcan ese concepto, esa imagen que tienes de ti.
Puede que tu falta de motivación sea en parte porque tu autoconcepto no sea el de una persona activa o deportista, no te creaste esa imagen.
Pero todo lo que se crea se puede destruir y volver a crear algo nuevo.
Esa capacidad está en ti, y si eres consciente de las circunstancias que te hizo crear esa imagen, tendrás la suficiente consciencia de saber que la tienes.
Tu ego seguirá tratando de que no cambies, de que te reafirmes como crees que eres, y ese es el camino fácil.
Pero ya sabes en lo que estás fallando y no puedes permitir seguir errando.
Créete una persona activa, deportista. Hazlo de forma profunda y repetitiva, así estarás perpetuando un hábito en tu mente que te afianzará esa imagen de ti.
Si quieres conseguir la motivación suficiente (o tener aún más) para que la actividad física forme parte de tu vida… siente, piensa y créete una persona deportista.

Reflexión Final
Creo que hasta aquí ya tienes suficientes motivos para que puedas crear la motivación que haga que el ejercicio físico forme parte de tu vida, forme parte de ti.
Como reflexión final, y si te tienes que quedar con la mejor herramienta para crear y mantener la motivación en tu entrenamiento, hazte siempre la pregunta que leíste al comienzo del artículo: «¿qué es lo que me mueve?” o «¿por qué hago lo que hago?”
En Boxmove le damos un sentido, un motivo, un por qué entreno a través de un lema, 3 palabras: APRENDER, JUGAR, ENTRENAR y, sobre el significado de cada una de ellas, el boxmover@ puede crear, como buen artista de su vida, su verdadera motivación particular.
Espero que te sea de ayuda, DEPORTISTA.
Créete fuerte, móvil y hábil… y actúa!!
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